En Ipanema, Río tiene sabor a garota

Heloísa tenía 15 años, medía 1,69 metro de estatura y era la hija de un estricto general del ejército y de una mujer ultraconservadora, en el Brasil de los ‘60. Y yaipanema1 era bellísima. Y vivía en Río de Janeiro.
Cierto día pasaba caminando frente al Bar Veloso rumbo a la playa de Ipanema y dejó atragantados con su whisky a los cuarentones Vinicius de Moraes y Tom Jobim, que todas las tardes bebían religiosamente su escocés mientras hablaban de música y poesía en la terraza de ese local.
Fue Tom quien vio primero a la muchacha alta y bronceada de cabello oscuro, ojos verdes y bien repartidas curvas mientras caminaba hacia la playa. Enseguida fue a contarle del hallazgo a su amigo Vinicius, quien no pensó que la chica fuera para tanto; entonces lo desafió a comprobarlo con sus propios ojos.
ipanema2Ambos se asomaron nuevamente al balcón y, desconcertados por su belleza, montaron el ritual de esperarla mientras tomaban sus acostumbrados “seco y volteado” en honor a aquella belleza, hasta que volvieron a verla.
-”¿Te diste cuenta que cuando ella pasa, el aire se hace más volátil? Ni los egipcios ni Einstein podrían explicarlo”, le dijo casi en éxtasis Vinicius a su socio musical, según coinciden varias biografías del célebre poeta brasileño.
Así, entre esas conversaciones de bar de dos bohemios compositores, nacería la canción que con el tiempo se convirtió en la tarjeta de presentación de la bossa nova ante el mundo: Garota de Ipanema.
Originalmente se llamaba Menina que passa y pensada para una comedia musical titulada Dirigível (Dirigible), una obra en la que estaba trabajando Vinicius.
Las fotos del álbum familiar muestran a la quinceañera Heloísa Eneida Menezes Paes Pinto como una adolescente pudorosa e insegura. Años después confesaría que, yendo en bikini a la playa o en uniforme al colegio, los piropos y silbidos que recibía de este par de señores le subieron la autoestima, ya que entonces se sentía flaca y fea.ipanema3
Tres años después, cuando Garota de Ipanema ya iba siendo el himno de la bossa nova y muchas jóvenes cariocas con hambre de fama se adjudicaban el haber inspirado a los autores, Vinicius reveló en la Revista Manchete que la musa había sido Heloísa.
“Su nombre –dijo el poeta- es Heloísa Eneida Menezes Paes Pinto, pero todos la llaman Helô. Desde hace tres años la veíamos, allí en la intersección de Montenegro con Prudente de Morais, y nos extasiaba verla pasar caminando hacia la playa. La veíamos desde la terraza del bar Veloso mientras nos tomabamos un whisky. Tom y yo sólo enmudecíamos ante su maravillosa presencia.
La canción fue hecha para ella, que nos tenía encantados. Luego el tema hizo de nuestra querida Ipanema una palabra mágica para los turistas”.

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