Bayahibe, para viajar a Dominicana

Cerca de la población de La Romana, al sur de República Dominicana, está la playa de Bayahibe que mantiene el encanto de una íntima playa de arena fina, bayahibe1bordeada por amplios palmerales y donde se sitúan lujosos hoteles que ofrecen todos los servicios para unas vacaciones inolvidables.
También es un lugar recomendado para practicar buceo, con inmersiones en las que se puede disfrutar alimentando grandes familias de peces que se han acostumbrado a que los visitantes les lleven la comida.
Se puede comer en algunos de los muchos bares y chiringuitos que están abiertos todo el año y saborear platos elaborados fundamentalmente con frutos de mar. Muchos de estos lugares pertenecen a europeos afincados en el país.
Como en otras muchas playas surgirá la oportunidad de comprar vistosos y baratos regalos a los vendedores ambulantes que recorren la costa vendiendo collares y pulseras de piedras semipreciosas que se pueden conseguir a buenos precios.
Playa Bayahibe es el punto de partida ideal para realizar excursiones hacia otros lugares atractivos del país, como son los Altos de Chavón y el parque Nacional del Este, muy próximo y en el que se incluye, precisamente, Isla Saona.
Esta isla es, sin duda, uno de los lugares más bellos de toda la República Dominicana, así como una de las excursiones más vendidas por los complejos hoteleros.
Tiene kilométricas playas vírgenes de una fina y blanca arena, rodeadas de millares de cocoteros que caen hacia las cristalinas aguas. Aquí habitan numerosas especies, tanto de aves como acuáticas (tortuga carey, mantí, cotorra verde, jautía, etcétera).
Isla Saona está protegida oficialmente y por lo tanto no se encuentran edificaciones en su litoral.
La excursión a Isla Saona se suele hacer en un enorme catamarán, en el que durante el viaje se pueden disfrutar de todo tipo de aperitivos. Una vez alcanzada la costa de la isla, se visita una bellísima localidad de pescadores llamada Mano Juan.
saona1.jpgA la hora de la comida se puede disfrutar de un exquisito buffet en un restaurante cubierto con  hojas de palmera y dormirse una siesta mismo en la playa, sin perturbaciones de cualquier tipo.
En los manglares que separan Isla Saona de tierra firme, se observan en el agua transparente los grandes bancos de peces de colores que se acercan a las lanchas, a la espera de que se les lancen trozos de pan.
En el banco de arena más grande de la zona habitan numerosas especies marinas, siendo la más destacada las estrellas de mar y a 400 metros de la costa, en medio del mar, está lo que se conoce como la piscina más grande del mundo, bautizada así por su poca profundidad (menos de un metro) y donde se lleva a cabo el mejor brindis del Caribe.
La duración de esta excursión es aproximadamente de 8 a 9 horas, desde que los viajeros salen de su hotel.

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